“Los militantes comunistas no son monjes ni don juanes”

Por A.M.S
EL MÍTICO LÍDER COMUNISTA HABLA DEL ESCÁNDALO DE VOLODIA TEITELBOIM; DE LAS COMISIONES DE CONTROL Y CUADROS DEL PARTIDO Y DE LA REACCIÓN.

Foto: Álvaro Cofré

Al PC le han dado duro el último mes, primero con las memorias falsas del general Carlos Prats y luego con la intervención partidaria que acusó Claudio Busnter en su entorno familiar.
Mire, a mi no gusta nada hablar de estos temas, porque me parece muy poco relevantes. Ya se dijo todo: el Guayo Labarca lo ha dicho y también lo explicó el secretario general del partido, Guillermo Teillier. Se publicaron esas memorias, que por otra parte son falsas, pero yo las leí y no tienen nada que menoscabe la personalidad de Prats. Son con simpatía y admiración y entonces con eso igual se arma la tercera guerra mundial.

¿Qué ve en este par de acusaciones al PC?
Veo en las dos cosas lo mismo. Y lo de Volodia, qué. Es un problema de la vida. No es un caso único. Y punto. Es un problema familiar y qué más. Para qué. Le estoy haciendo la declaración que corresponde. Teillier ya lo ha he dicho: el partido no tiene nada que ver, ninguna responsabilidad. Volodia menos.. O nada. Si las memorias se publicaron, no fue con mala intención.

-Claudio Bunster, ex Teitelboim, culpa al PC de su historia personal.
No voy a poner mi sal acá. Para qué. El Partido Comunista ha tenido comisión de cuadros y de disciplina y control, porque se la ha ido cambiando el nombre. Pero son inspiradas en los mejores propósitos. Hubo períodos en que se hacía con algún criterio muy cerrado, como si el partido fuera una institución formada por monjes. Pero los militantes comunistas no son monjes ni don juanes, sino seres humanos. Y en la vida les ocurre lo que a cualquiera en la intimidad, política o no política, qué más.

Le digo que sobre esto no quiero hablar.

-Pero durante mucho tiempo el PC fiscaliza a sus militantes. Sin embargo, en el partido reconocen que usted fue quien dio apertura en los 60 y 70, primero en un artículo periodístico y luego en un discurso.
Mire: yo no recuerdo ni tengo mis citas, pero he expresado y dado opiniones al respecto. Yo me comporté como secretario general del partido en términos que revela que en la dirección del PC sobre estos temas hay una posición abierta y humanista. Me acuerdo que pronuncié un discurso en el Estadio Nacional lleno, no sé si para el aniversario del partido o de la juventud comunista, donde me dirigí y saludaba a todos los trabajadores, campesinos, dueñas de casa, a las niñas con minifalda, los muchachos con pelo largo, etc y etc. Esto fue en el momento en que entraba aquella de moda de las minis y los pelos largos y había un sector de la población que los miraba con ojos muy cerrado.

-Y su visión, dicen en el partido, era relajada frente a eso.
Si poh, por eso le digo. Sólo me acuerdo que fue un saludo así: generalizado. También le hablé a las viudas y a lo enfermos en los hospitales. Eso se salía de las normas y las formas tradicionales y también, si usted quiere, del contenido.

-¿Y lo aplaudieron o lo pifiaron?
Me pifiaron…para hacer un chiste que se ponga a tono de su revista.

-Bueno, pero lo pifiaron o no.
¿Qué cree usted?

-Que lo aplaudieron. ¿Ese discurso lo hizo porque consideraba al partido muy cerrado?
No, no, no…Yo pasé a ser secretario del partido en el 58 o 59. No era un partido cerrado, pero evidentemente que en las miradas de cada época el partido no era ajeno y ni ausente. Por eso le digo que ese período recién salían estas nuevas costumbres y yo saludé a los muchachos, en una posición más abierta.

-¿Era muy riguorosa la comisión de Control y Cuadros? ¿Se inmiscuía en asuntos privados por el bien del partido?
No, no era la Inquisición, pero hay épocas en que se miraban las cosas con un criterio más cerrado y menos abierto. Pero eso es para lógico. Pasa hasta en la iglesia, que tiene problemas con criterios más abiertos. Todo depende de las épocas.

-Pero a usted le llamaron la atención por ir a muchos cócteles y reuniones sociales mientras era secretario general.
Yo iba a los cócteles políticos. Eran cosas que por principio no me gustaban, pero había que ir. Pero no me llamaron por eso. Es que chorea todo esto.

-Usted mismo ha contado esta historia.
Lo que dije para deshacer la imagen de que la comisión de control y cuadros era una comisión constituida por gente cerrada que no tenía un criterio amplio, yo dije que no era así. Era una comisión que tiene y tenía una función muy especial e importante, de ayudar a la formación de los comunistas y sus dirigentes en todo sentido, desde el punto de vista político e intelectual y también en su conducta revolucionaria, los principios de fraternidad, el trato con la gente, con los compañeros, etc. Y no era una comisión del terror.

-Lo retaron dos veces.
Mire, me llamaron en una ocasión porque en el vespertino Frente Popular, donde yo era jefe de crónica, se publicó un chiste que algunos tomaron como denigrante a Stalin. Me suspendieron por uno o dos meses. Y después, cuando fui secretario general, con motivo de mi designación me llamaron muchos compañeros, familia y amigos para conocerme más y saber quién era este pájaro que había sido designado secretario general. Y aceptaba, hasta que un día me llamaron la atención, por así decirlo.

-Lo llamó Rafael Cortéz, la cabeza más visible de Control y Cuadros.
Sí, Rafael.

-¿Y qué le dijo?
No, si no voy a seguir con eso. El me llamó y yo le encontré todas la razón. Le agradecí además que lo hiciera.

MICHELLE Y LA REACCION
-Su candidato no tiene ninguna posibilidad de ganar, ¿qué siente frente a eso?
Hay un pelea electoral que se da en condiciones muy desventajosas para los comunistas, pero hay que dar la batalla. No tenemos los medios que tienen otros partidos ni tampoco los grandes medios de comunicación, como la televisión. Pero no nos quedamos en la casa. Entonces, si estamos haciendo claridad vamos decir la verdad y oponernos a todas las cosas contrarias a los trabajadores.

Cuando el Presidente de la República indulta al asesino de Tucapel Jiménez, tiramos eso en la campaña.

-El ex Presidente Aylwin dijo que estaba de acuerdo con ese indulto.
No me extraña. Pero la barbaridad la mayoría del pueblo lo rechaza. Nosotros levantamos las tribunas en un momento en que hay que hacer paridad. Lo peor sería quedarnos en la casa calladitos y dejar que sólo escuche la voz de los reaccionarios y los que concilian con ello.

-¿Qué le parece la izquierda parlamentaria, la de Michelle Bachelet?
Es que no la considero izquierda, sino ex izquierda.

-Al PS y al PPD.
Toda la Concertación, en la práctica, cogobierna con la derecha. Tienen diferencias en muchas cosas, pero en la práctica la política económica en la misma. Hay diferencias, pero no sustanciales. Ahí está lo del cobre. Nosotros estamos por la nacionalización del cobre de nuevo. Por último por ponerle un impuesto del orden del 10%, 15% o 20% en una primera etapa. Pero qué hacen ¡un royalty! Esa es una cagadita…una palabra para The Clinic.

-¿Qué piensa de Michelle Bachelet?
Voy a caer en la vulgaridad y el lugar común: es simpática. Pero la simpatía no es suficiente para tener un juicio positivo. Ella está con la política de la Concertación.

-¿Qué no le gusta de ella?
¿Para qué voy a decir lo que no me gusta de ella? Es la candidata de la Concertación que tiene una política de conciliación con la reacción, con los enemigos internos y externos del país. Es decir, lleva adelante la política que han seguido los tres presidentes, especialmente Lagos, la del desarrollo macroeconómico.

-¿Pero hay desarrollo o no?
Sí, es cierto, se ha desarrollado. Pero en beneficio de qué, de quién… de las transnacionales. Las exportaciones han subido creo que en un año a 10 mil millones de dólares. Tenemos una gran exportación en cobre, pero no se corrige lo que hay que corregir. El 60 y tanto por ciento de la producción del cobre está en manos de empresas imperialistas y capitalistas. Lo mismo el salmón ¿Y quién se beneficia con esto? Un sector reducido. Ellos tienen la madera, la celulosa. Y los salarios, la cesantía…ay.

-¿O sea que desde su punto de vista encuentra media momia a la Bachelet?
No, yo no dije que era momia. Pero ella no tiene una posición clara, franca y abierta para decir: “vamos a cambiar esto y vamos a darle a los trabajadores otra previsión, no la que le dio la dictadura, la famosa AFP”, por ejemplo. Hay que hacer cambios reales y no tanta comisión.